felicidad

¿Es feliz? Imagine por un momento que tiene un aparato que le permite medir su nivel de felicidad, un “felizometro”, en el que usted día con día pueda establecer su porcentaje de felicidad diario, ¿que marcaría su felizometro?… ¿cuál sería su nota promedio? ¿Sería usted una persona que genuinamente es feliz o que solo aparenta o trata de ser feliz?

¿Cómo puedo encontrar la felicidad este 2019?

La razón por la cual empezamos este artículo con esta pregunta es porque en la mayoría de las ocasiones tenemos una percepción de la felicidad equivocada… pensamos que seremos más felices cuando… “ya no tengamos deudas, tengamos un mejor trabajo, cambie nuestro estado civil, compremos una casa”… y sin darnos cuenta posponemos la oportunidad de ser felices AQUÍ Y AHORA y empezamos a sufrir lo que llamamos el síndrome de la felicidad diferida, es decir la incapacidad de ver y abrazar la felicidad que nos es ofrecida en el presente y esto nos genera estrés.

La felicidad y el estrés son dos conceptos que tienen mucha relación entre sí, una persona estresada está continuamente pensando en todo lo que no tiene, lo que falta por hacer, es una persona que ve pasar la vida con el lente de la prisa, el afán y la preocupación y no se percata del daño que esta visión de mundo le genera en su alma, cuerpo y espíritu.

Si Yo Cambio el Mundo Cambia, es una publicación creada para ayudar a aquellos que se encuentran extraviados en esta forma de ver el mundo a encontrar nuevamente el camino para empezar a ser felices, a disminuir el estrés y dejar de tener una mente estresada y cambiarla por una mente en paz.

¿Cómo puede lograrse esto? Primero entendiendo que la PAZ no es la ausencia de problemas o estresores, no significa “tener la vida resuelta”, sino más bien implica la habilidad de controlar nuestros pensamientos, emociones y actitudes y permitirnos encontrar el equilibrio y la tranquilidad en nuestro interior, aun cuando las circunstancias que nos rodeen sean adversas y desalentadoras. 

Claro, todo esto es fácil escribirlo y leerlo… pero ¿cómo lo hacemos una realidad en nuestro día a día?, la respuesta es a través de la inteligencia espiritual… una inteligencia que poco conocemos y que al escucharla la relacionamos directamente con nuestras referencias de alguna religión en específico.

El ser humano tiene muchos tipos de inteligencias, años atrás el autor Daniel Goleman puso de moda el término de la inteligencia emocional, en la que destacaba que aquellas personas que eran capaces de tener control sobre sus emociones, eran de gran valor en el mundo empresarial por su capacidad de conectarse y conectar a otros, manejando efectivamente el conflicto y generando equipos de trabajo productivos.

Ahora bien, si la inteligencia emocional es aquella que nos ayuda a tener mejor control y conocimiento de las emociones propias, la inteligencia espiritual es aquella que nos permite desarrollar actitudes positivas a través del manejo del pensamiento, dándonos la oportunidad de reprogramar nuestro cerebro, siendo conscientes de los vicios y hábitos negativos que sin darnos cuenta hemos reforzado una y otra vez y nos ha llevado a tener un pensar negativo.

Desarrollar y cultivar un BUEN PENSAR es la clave para tener un manejo del estrés efectivo, relaciones asertivas, salud mental y un bienestar real, pero para desarrollarlo debemos iniciar con un proceso de autoconocimiento, estableciendo cuales son las fortalezas y debilidades del temperamento, si tengo una personalidad susceptible al estrés, o a las emociones tóxicas  como el resentimiento, la ingratitud, el pesimismo, entre otras. Una vez que ya se tiene este “diagnóstico personal”, es decir este reconocimiento de mis niveles de estrés, estresores y personalidad, entonces hay que dar paso al “tratamiento”, en el que deberemos de empezar a identificar nuestros pensamientos, cuántos pensamientos negativos, buenos e inútiles tengo a lo largo del día, es decir empezar a ser conscientes sí lo que estamos pensando nos está generando más o menos estrés y si nos está haciendo más o menos felices.

Una vez tenemos identificados nuestros pensamientos debemos empezar a poner en marcha la inteligencia espiritual, aplicando sencillos ejercicios que nos ayudarán a desarrollar los valores que contrarrestarán el mal pensar que sin querer hemos reforzado a lo largo de nuestras vidas.

Por ejemplo sí nosotros identificamos que nuestro pensar siempre está enfocado en reprochar el pasado, recordar errores o heridas, entonces el ejercicio que debemos hacer es el del Delfín, aprender a respirar conscientemente, y ver que el presente es un regalo diario y que en la medida que decidimos ser felices cada día a pesar de las situaciones que “etiquetemos o clasifiquemos como negativas” entonces empezaremos a dejar ese hábito que nos amarra a pensar en el pasado.

Si yo Cambio el Mundo Cambia, es un recorrido a lo largo de nuestro cuerpo, alma y espíritu en el que aprendemos a desarraigarnos de nuestros pensamientos emociones y actitudes negativas a través de la práctica y desarrollo de valores inspirados en 7 animalitos: el delfín, la tortuga, la hormiga, el camello, la oveja, el ciervo y la paloma a fin de aprender a ver el mundo desde otra perspectiva, una que nos haga más felices.

Disponible en Librerías La Ceiba

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