Muchos de nuestros pacientes nos consultan sí la alimentación influye en los niveles de estrés, depresión y ansiedad y si existe la “nutrición antiestrés”.

Para responder esto es necesario entender primero que nuestro cuerpo diariamente reacciona ante todo tipo de estímulos, tanto internos como externos que están vinculados con nuestro sistema nervioso. Muchas veces se nos presentan situaciones que están fuera de nuestro control, que categorizamos como riesgosas o incluso amenazantes; la manera en la que respondemos ante dichas situaciones es lo que conocemos como “estrés”.

El estrés si bien es una reacción natural y casi inmediata ante las situaciones o problemas, también comprende aspectos de nuestra vida que sentimos que no podemos cambiar. Todo ser humano tiene la habilidad de adaptarse a nuevos escenarios, ambientes, situaciones y condiciones que se presentan en su vida. Sin embargo, algunas personas han logrado desarrollar esta habilidad más que otras.

En nuestro día a día es normal que experimentemos cierta cantidad de estrés en las actividades que realizamos, lo cual aumenta nuestros niveles de tensión y por consecuente afecta nuestro rendimiento físico, nuestro desempeño mental e incluso nuestro equilibrio emocional. El secreto está en saber manejar estos niveles de tensión y no dejar que el estrés se intensifique, ya que no sólo nos perjudica a nosotros sino también puede perjudicar nuestras relaciones con otros y nuestro desarrollo en los diferentes ámbitos de nuestra vida cotidiana como: trabajo, estudios, familia y amigos.

Muchos estudios demuestran que el estrés es progresivo y al no tratar de evitar que este aumente, estamos dejando que también compense otras áreas relacionadas con nuestra salud. Como ya hemos mencionado, cuando nos encontramos en una situación de estrés estamos más vulnerables ante los cambios y percepciones de nuestro cuerpo con relación al entorno que nos rodea. Por lo tanto, lo que se debe procurar es no descuidar nuestra alimentación cuando nos vemos expuestos a períodos de estrés y no dejar que la ansiedad altere nuestros hábitos alimenticios.

Entonces, ¿la mala nutrición estresa al cuerpo?

La nutrición influye directamente en cómo podemos enfrentar las exigencias físicas, mentales y emocionales que demanda el estrés, la mala alimentación puede incidir en el aumento de necesidades de nuestro cuerpo, como vitaminas, minerales y nutrientes que adquirimos de lo que comemos.

Por un lado, cuando comemos de más tratando de compensar el estrés con grandes porciones de comida, lo que en realidad estamos ocasionando es una sobrealimentación; y cuando dejamos de comer o nos saltamos tiempos de comida, estamos ayunando. Ambas tendencias, son el ejemplo claro de lo que NO ES una nutrición antiestrés.

Los comportamientos descritos anteriormente tienen como resultado un colapso en nuestro organismo ocasionando un estrés biológico, lo cual produce la desnivelación de ciertos nutrientes en la sangre, secreciones puntuales de determinadas hormonas relacionadas con el estrés, insuficiencia de sustancias necesarias para producir energía, síntesis de neurotransmisores u otras enfermedades.

Por eso es muy importante que aprendamos a auto conocer nuestros comportamientos y cómo son nuestras respuestas biológicas ante el estrés, de esta manera nos hacemos conscientes de cómo reaccionamos y esto nos permite tomar medidas precisas para no perjudicar nuestra nutrición durante situaciones estresantes.

¿Cómo puedo practicar una nutrición anti-estrés?

A continuación te damos 5 simples tips de cómo prevenir que el estrés afecte tu alimentación.

1. Come de todo: al mantener nuestra dieta balanceada con variedad de alimentos, aumentan nuestras defensas y los nutrientes que absorbemos disminuyen los niveles de estrés en el cuerpo.

2. Corrige tus malos hábitos: haz un examen personal e identifica malos hábitos alimenticios en tu rutina diaria, como la comida chatarra por ejemplo.

3. Evita los excesos: No saltes tiempos de comida, haz meriendas a media mañana antes de almuerzo y media tarde antes de la cena. De esta forma te aseguras de comer raciones más controladas en cada tiempo de comida.

4. Toma muchos líquidos (sobre todo agua): esto evita la deshidratación y limpia tu organismo.

5. Come más verduras: Incrementar el consumo de alimentos crudos como frutas frescas y verduras ayudan a aumentar el nivel de vitaminas y minerales en tu cuerpo.

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Finalmente, comprométete y fíjate metas: para mantener nuestro cuerpo sano y nuestra mente en equilibrio, debemos renovar la promesa diariamente y tomar decisiones para una vida saludable.

En el próximo artículo te hablaremos sobre los alimentos que te ayudarán a mantener una nutrición antiestrés.

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