Se acerca un periodo para disfrutar de vacaciones, reflexionar sobre nuestras metas, un periodo para compartir y disfrutar de la compañía de nuestros seres queridos. La Navidad es una celebración relacionada con la felicidad y esperamos que esta fiesta sea algo grandioso y maravilloso.

Las personas que no pueden obtenerla suelen deprimirse y frustrarse. Lamentablemente así como se ha incrementado el estrés también estos trastornos afectivos relacionados con la navidad van en aumento. Vemos en este periodo, lejos de generar gozo y tranquilidad se incrementa el estrés en muchas personas, especialmente en las mujeres afectando el bienestar y salud mental.

Si una persona ha estado estresada durante todo el año, la navidad, sus fiestas y su alegría no resolverá el problema puesto que vienen un sin número de preocupaciones, con mayor actividad y menor tiempo de descanso y se convierte en una avalancha de obligaciones como son la presencia de los hijos que salieron de la escuela,  las compras de los regalos, decidir lo que va a comprar, la preocupación por los gastos y la situación económica, y peor aún al llegar al almacén casi siempre se presupuesta menos de lo que en realidad gastamos, seguramente influenciados por las luces, las melodías navideñas, las ofertas ilusorias que despierta en nosotros un efecto eufórico y nos lleva a una compulsión para comprar. En ocasiones nos estresa el no tener los recursos para comprarle regalos a los que se aman pues es la corriente del consumismo que te indica que de acuerdo al regalo es la magnitud de tu amor.

Los compromisos y las fiestas navideñas nos llevan a dormir menos de lo habitual con más cansancio y más estrés.

Para algunas mujeres estos días pueden ser los más estresantes del año, ya que la mayor parte de tareas tiene que realizarlas ellas. Desde los preparativos de la fiesta, la invitación a familiares,  el aseo y decoración de la casa, la cena navideña. Según un estudio en Inglaterra el 42 % de las mujeres identifican este tiempo como el más estresante del año y el 85% de ellas afirman que la familia no valora el esfuerzo que hace la mujer para lograr una reunión lo más perfecta posible y al contrario de agradecerle puede ser objeto de críticas por todo. En otras ocasiones son las reuniones familiares las que mayor estrés producen debido a la incompatibilidad de caracteres con miembros de la familia, disputas familiares, complejos, o la necesidad de guardar las apariencias.

 

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